Semana 2: La esperanza y la confianza en Dios.
«¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!». Lc 1,45
Criterio para iluminar el día
El amor de Dios por mí, nutre mi confianza en Él.
Acciones concretas
Con la ayuda del Espíritu Santo, me propongo:
- Percibir el amor que Dios me tiene, en los bienes que recibo de Él, día a día.
- Comunicar, a mi familia, el amor de Dios.
- En algún momento del día, decirle: “Señor, yo también te amo”.
Oración de la semana
Acto de Esperanza
Señor Dios mío, espero por tu gracia
la remisión de todos mis pecados;
y después de esta vida,
alcanzar la eterna felicidad,
porque tú lo prometiste que eres
infinitamente poderoso,
fiel, benigno y lleno de misericordia.
Quiero vivir y morir
en esta esperanza.
Amén.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
La esperanza nos mantiene ¡siempre en camino!
Acciones concretas
Pidiendo la gracia del Espíritu Santo, me propongo:
- Combatir el desgano para la oración y para recibir los sacramentos.
- Ver mi entrega por amor, como un camino de plenitud y no como una carga.
- Anunciar el Evangelio, a mi familia y/o amigos, con la seguridad que el Señor Jesús ha vencido al mal.
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
El Señor es mi fuerza.
Acciones concretas
Confiado en el amor de Dios:
- Haré una visita al Santísimo.
- Meditaré: “El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada”. (Jn 15,5).
- Pondré al servicio de mis hijos, uno de los talentos que he recibido de Dios.
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
La esperanza me sostiene en el desaliento.
Acciones concretas
Con la ayuda de la Virgen María, me dispondré:
- Ante las dificultades que se me presenten, recordar las palabras del Señor: “No temas, yo estoy contigo”. (Is 41,10)
- Empezar el día con buen ánimo y esforzarme por mantenerlo.
- Aceptar con paz desatenciones u olvidos que puedan tener conmigo mi cónyuge, hijos o familiares.
- Recibir el sacramento de la Reconciliación y/o Eucaristía como fuente de esperanza en mi vida.
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
“Aquí estoy Señor”.
Acciones concretas
Con la ayuda del Espíritu Santo:
- Al empezar el día diré: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu Voluntad” (1Sam 3,4).
- Renunciaré a algún gusto personal por amor a mi cónyuge.
- Me levantaré en mis caídas.
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
¡Dios colma mi deseo de felicidad!
Acciones concretas
Confiado en el amor del Señor Jesús, me propongo:
- Reavivar mi deseo y sed de Dios en la oración.
- Examinar si pongo mi seguridad en Dios, en mis dones personales, el éxito o los bienes materiales.
- Dialogar con mi familia, sobre nuestro horizonte de vida eterna.
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
Espero en las promesas del Señor.
Acciones concretas
Con la ayuda del Espíritu Santo, me propongo:
- Recordar a un ser querido que ha fallecido, reflexionando sobre la cita: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí aunque muera vivirá” (Jn 11,25).
- Dialogar con mi cónyuge la promesa: “Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
- En un momento de dificultad tendré presente la cita: “Bienaventurados los que sufren porque ellos serán consolados”. (Mt 5,5)
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com
Semana 1: La esperanza y el anhelo de vida eterna.
«Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna». Jn 6,68
Criterio para iluminar el día
Anhelo una felicidad permanente.
Acciones concretas
Con la ayuda de Santa María:
- Me preguntaré: ¿tengo un corazón que desea algo grande? ¿o lo he dejado apagarse?
- Examinaré en qué busco mi felicidad.
- Reflexionaré: “Me hiciste Señor para ti y mi corazón está inquieto hasta que descanse en ti” (San Agustín).
Oración de la semana
¡Tarde te Amé![1]
¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé!
Y he aquí que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba;
y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.
Tú estabas conmigo, mas yo no lo estaba contigo.
Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.
Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera;
brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera;
exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo;
gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti;
me tocaste, y me consumió tu paz.
[1] San Agustín, Las Confesiones, Libro X, Cap. XXVII, 38.
Si deseas comunicarte con nosotros, puedes escribirnos a: familiarismvc@gmail.com









