
Transcripción del audio:
Hola amigos, bienvenidos a Familiaris. Yo soy Erica, y yo soy Edgardo, y esta semana reflexionaremos sobre cómo la templanza nos prepara para amar. Y nos ayuda en nuestra convivencia diaria a superar muchas dificultades que ponen en peligro la armonía de nuestro matrimonio.
Y como hemos dicho antes, la templanza nos da la fuerza para renunciar a nuestros egoísmos, a lo que no nos hace bien, y quizás incluso, a lo bueno, en favor de algo mejor para mi familia. Como por ejemplo dedicar tiempo a mis hijos, pasando menos tiempo con mis amigos, o el hecho de ahorrar dinero para mi familia, en el caso de que tengamos un proyecto. Todos tenemos nuestros rectos y nuestras dificultades en la vida, en sus diferentes etapas, desde que somos niños hasta que somos abuelos, por eso lo importante de conocernos y reconocer cuando me convierto en una víctima de mis emociones, y no puedo dominarme, y así ser consciente también de mis debilidades, y evitar caer en circunstancias que me pongan en peligro.
Y esto me hace recordar al programa “Perder para Ganar” de repente alguno lo ha visto, es un reality de un grupo de personas con muchos sobrepeso, deciden bajar de peso y el concurso lo gana el que finalmente pierde más kilos, se llama “The Biggest Loser” y para Latinoamérica se llama “Perder para Ganar”. Es decir estas personas, un poco más allá del show que hay al rededor del programa, pierden kilos para ganar salud. Claro y si nos podemos a pensar en el día a día, todos perdemos para ganar algo, por eso es que hemos preparado una pequeña lista de cosas que Erica y yo hemos perdido para ganar circunstancias de nuestra vida familiar, en donde la templanza a jugado un papel importante, por ejemplo, yo a noche me acosté muy tarde, y a pesar de mi cansancio, hoy me levanté temprano, y con alegría tendí a mis hijos para que vayan al colegio y me esmeré con sus loncheras. Varias veces me acuerdo haberme despertado a la 1 a.m. más o menos para recoger a mis hijos de las fiestas que los han invitado. Yo todas las noches en vez de ver noticias o la serie que me gusta ver, veo “Garfield” y “Masha y el oso” junto a mi hijo. Cuando mi hija adolescente era niña, le conté 365 cuentos durante un año haciendo voces de animalitos. Cuando voy a la casa de mis papás, muchas veces pasa que me cuentan las mismas historias, y yo me hago la sorprendida y me río con ellos de lo que me cuentan. Otro ejemplo de templanza y esta va apara ti, cuando no me enojé cuando perdiste un equipo de trabajo de 500$ olvidados en un taxi. Cuando vamos a la misa todos los domingos, a pesar de que a veces tenemos frío y estamos cansados.
Entonces como ven la virtud de la templanza es muy probable que haya estado siempre ahí en nuestras vidas, obviamente por Gracia de Dios, pero eso no acaba ahí, porque la vida de seguro nos prepara muchas pruebas más en adelante, y por eso es que tenemos que estar preparados, así como un atleta se prepara para alcanzar la meta, o un estudiante para lograr un titulo profesional, la templanza en el matrimonio me prepara para ser capaz de dar lo mejor de mí. El matrimonio nos exige vencer muchos egoísmos, cambiar muchas actitudes, y entregarnos sin medidas, y más aún cuando nos convertimos en padres, me imagino que muchos de ustedes saben de lo que estoy hablando, así que los invitamos a recordar quizás ejemplos en donde la templanza a jugado un papel importante en su vida matrimonial, en su familia, y a pedirle al Señor que siga bendiciéndoles con esta virtud tan valiosa.
Bueno amigos, los invitamos a revisar los medios concretos para vivir la templanza en esta semana, llegan a sus correos electrónicos todos los días, y también los encuentran en el Facebook de Familiaris. No se olviden de darnos un “like”. Nos despedimos y hasta la próxima.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, yo soy Edgardo, y yo soy Erica, y este mes vamos a conversar sobre la virtud de la templanza, la que me ayuda a ordenar mi vida. Y vamos a empezar hablando de dictadura, pero no la que tiene que ver con la forma como se gobierna un país, si no de la forma como llevamos nuestra vida. Y es que cuando no hay templanza, somos presa de la dictadura de los instintos, de nuestros sentidos, de la búsqueda desordenada de los placeres.
Y justamente la virtud que nos permite encontrar ese balance entre todo lo que deseo y lo que realmente necesito y me hace bien, es la templanza. Gracias a ella podemos vivir en armonía. Y es una lucha que quizás tendremos toda nuestra vida, pero para los casados es una virtud esencial, porque yo creo que ya la vivimos a diario en ese desapego por el bien de nuestra familia. Pensemos por ejemplo, cuando hemos tenido niños pequeños, o si los tenemos actualmente, o cuando nos han enfermado, y todo lo que hacemos por proveer a nuestra familia de lo que necesitan. Es dejarnos guiar por la razón y de alguna manera es renunciar a nosotros mismos por ellos.
Sin duda la familia es una escuela para desarrollar muchas cualidades y virtudes, tienes de esa fuerza sobrenatural para renunciar a muchas cosas por el bien de los tuyo y sin sentir siquiera de que sea una renuncia que te apena. En el caso de las que somos mamás, a veces no podemos explicarnos cómo logramos sobreponernos a nuestro cansancio. De donde sale la paciencia para diferentes tareas y ocurrencia de nuestros hijos. Y mucho de ello se lo debemos a esa armonía interior que nos da la templanza.
Pero del otro lado de la orilla, pasa a veces que hay una especie de golpe de estado en nuestras vidas y esa dictadura de los sentidos parece que quiere gobernar nuestra vida, y son tentaciones que hemos vivido tantas veces, disfrazadas como algo positivo, como por ejemplo, no es malo hacer deporte, si con eso no me alejo de mis hijos, o de mi esposa. Tampoco es malo el dinero, si no se vuelve una obsesión. Y así creo que cada uno debe mirarse así mismo y ver qué vicio me impide ser libre y entregarse libremente a los demás.
La moderación que nos da la templanza nos ayuda a ser mejores, porque por un lado nos abre el desapego de las cosas materiales, incluyendo la comida, la bebida, la diversión, y por otro lado nos ayuda a comprender que todo tiene su tiempo, y por ende nos hace más generosos. Pienso también que educarnos en la templanza, nos permite afrontar etapas como la vejez, al enterarnos de enfermedades por las que pasan nuestros familiares mayores, o familiares que ya partieron, todos de hecho conocemos a alguno, y pensemos en las limitaciones de movilidad, los alimentos que deben dejar de consumir, el dolor, la incomprensión, y tanto sufrimiento. El que ejercitó bien su templanza, quizás en esos momentos va a poder ser más libre, y unirse a la Cruz de Cristo a la hora de la prueba. Además sabrás escuchar y acompañar a a aquellos que necesiten de tu apoyo, por estas situaciones de salud, y a veces de soledad que atravesamos todas las personas. Esta armonía interior nos permite hacer más compasivos, y poder entender de manera objetiva los problemas de nosotros.
Ahora nos despedimos, no sin antes invitarlos a mirarse a si mismos, ver que cosa me hace esclavo, que apegos tengo, imaginen las cosas que podría hacer uno con ese tiempo bien invertido, y cuanto bien pueden hacer a los demás, y en primera fila a nuestros hijos, que nos miran como ejemplos, y como siempre sin la fuerza del Señor no somos nada, hay que pedirle a él, que nos eduque a nosotros y a nuestra pareja en la virtud de la templanza. Si quieres algunos medios concretos para vivir la templanza, búsquennos en Facebook como Familiaris, y dennos un «like». Nos encontramos la próxima semana. hasta la próxima.

Transcripción del audio:
Hola amigos, bienvenidos a Familiaris. Yo soy Erica, yo soy Edgardo, los invitamos a ser un alto el día de hoy, para cuestionarnos a nosotros mismos sobre qué estamos haciendo para crecer, para ser mejores personas, crecer en el amor junto a nuestra pareja, y esta semana reflexionar en qué necesito para ser prudente.
Y como lo hemos estado viendo, la prudencia es una virtud básica para la convivencia. Por ejemplo, en la manera cómo nos comunicamos, que es el lo que quizá muchos tengamos que mejorar. A veces no se trata mucho de las palabras que decimos, si no cómo lo decidimos. Ser prudente en la forma cómo nos comunicamos es aprender a callar, y no dejarnos llevar por nuestros impulsos a la hora de una impulsión por ejemplo. Además no podemos olvidar que la prudencia implica respeto, por los sentimientos que otro, por eso creo que es tan importante pensar, analizar y luego hablar o actuar, y a veces llevados por la imprudencia, podemos decir «Es que yo soy así, a mi nadie me cambia» esa por ejemplo es una actitud imprudente, porque siempre podemos aprender a hacer las cosas mejor. Hemos logrado tantas cosas como conseguir un trabajo, como tener una familia, y eso para conseguir todo eso hemos tenido que vencernos a nosotros mismos.
Y otra actitud que debemos de cambiar es el marco de la prudencia es por ejemplo cuando discutimos y traemos cosas del pasado al presente. Osea yo tengo una amiga que cuando pelea con el esposo, trae a la discusión cuando pelearon por x motivo, cuando eran enamorados. Claro, y esa es una actitud que no ayuda en nada para mejorar las cosas, sí, por eso es tan importante aprender a ser prudente y en todas las áreas de nuestra vida, sobretodo en la vida de pareja, y con una prudente de hecho va a ver que los resultados van a ser gratificantes, o sea yo creo que nos vamos a dar cuenta de que estamos alcanzando la ansiada madurez, que tanto le pedimos a Dios sobre todo para nuestro esposo, y para nuestra esposa también, y que nos dará más plenitud como pareja.
¿Y sabes cuándo ya te sacaste una estrellita como padre, como madre prudente? ¿Cuando? Cuando se te acerca un hijo o una hija, y te pide un consejo, y eso es porque reconoce en ti a una persona prudente, y desea a su vez él tomar una decisión prudente, es en ese momento en donde uno no debe de confiar solamente de sus fuerzas, solamente de sus criterios, si no que debe ponerse en las manos de Dios, porque estamos hablando de una virtud, que necesita de la sabiduría de Dios, y por eso es tan importante, que los padres no solamente seamos hombres de trabajo, si no también que seamos hombres de Dios, que tengamos ese contacto íntimo y constante con el Señor a través de la oración, a través de los Sacramentos, que vienen a ser nuestra fuente de Gracia, que a su vez va a ser irradiar hacia nuestras familias, hacia las personas que nos rodean.
Bueno amigos, tenemos una tarea impostergable, que reflexionemos, recapacitemos sobre esas actitudes que debemos cambiar, los defectos que debemos corregir, tenemos que tener una actitud humilde, ser pacientes, para eso tenemos los medios concretos en la página de Facebook de Familiaris, que nos ayudará a vivir la prudencia. Y antes de despedirnos recordarles a San José, el hombre justo, prudente que supo solucionar los problemas muy delicados sin contárselo a nadie, y guardarlo la honra de la Virgen María, un ejemplo de prudencia.
Y bueno nos escuchamos en una próxima oportunidad, suscríbanse a la página de Facebook de Familiaris, y hasta otro momento.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, esto es Familiaris. Yo soy Edgardo, y yo soy Erica, y en esta oportunidad continuamos reflexionando sobre la prudencia, actuar de acuerdo a lo discernido, y cómo vivirlo con nuestra pareja y con nuestra familia. Y obviamente para actuar de acuerdo a lo discernido necesito de la Gracia de Dios, para no dejarme llevar por mis impulsos.
Recordemos que la prudencia es saber actuar de acuerdo a lo que vemos que está bien o que está mal, pero quién nos dice qué está bien y qué está mal, y aquí hay que nos dice la verdad es Dios. Y que importante es enseñarle esto a nuestros hijos, ya que muchas veces para actuar correctamente tienes que tener coraje, y esto ellos lo van a vivir sin duda cuando sean más grandes, cuando sean adolescentes y cuando salgan con el grupo de amigos, tienen que fortalecer esta virtud desde chicos y para ello no solamente hay que conversar con ellos, si no que tienen que ver nuestros ejemplos. Y es como esa frase que a mi me gusta decirle a mis hijos, lo que está bien, está bien así no lo haga nadie, y lo que está mal, está mal así lo hagan todos, y hay que educar a nuestros hijos en la prudencia, a veces con preguntas como por ejemplo: ¿Qué pasa si vas a esa fiesta? ¿Qué pasa si no terminas tu tarea? ¿Será bueno ser tal o cuál cosa? y esperar de ellos una respuesta, y si vemos que la respuesta es positiva, pues los motivamos a que lo cumplan, y obviamente luego recibiendo siempre el reconocimiento nuestro por sus buenas acciones. Tenemos que enseñar a nuestros hijos lo que está bien y que en Dios lo van a encontrar.
Además no hay que olvidarnos que la prudencia es un ejercicio, no es algo que te sale naturalmente, hay que ejercitarnos, hay que ser conscientes de cuándo la aplicamos, en qué momento somos prudentes, y en qué momento hemos actuado por impulso. Y no pasar por alto que nuestros hijos están aprendiendo a vivir y hay cosas que de repente nosotros damos por sentadas que ellos todavía no lo saben, como por ejemplo, en el tema material,decirles claramente que no se logra nada sin trabajo, sin esfuerzo, en el caso de manejo del dinero, gastar en lo necesario, no hacer las tentaciones de los bienes propios o de los bienes ajenos, cosas que de hecho les van a ayudar para la vida.
Y cuando son chiquitos, por ejemplo, que no manejan dinero, sí les podemos enseñar a ser prudentes como el uso correcto de los recursos, cuidar el agua, cuidar la energía, cuantas veces ha pasado que los llamamos a comer y dejan el televisor prendido, y el televisión se queda prendido dos horas, porque se olvidaron que estaba prendido y se pusieron a jugar, o no desconectan el cargador del celular por ejemplo, o incluso usan el celular en la mesa, hasta esas cosas tienen que ver con la prudencia.
Y felicitarlos siempre por su buen comportamiento, pero que difícil puede ser para los padres reconocer en ellos una buena acción, una buena actitud, hoy esto lo hiciste bien, estoy orgulloso de ti, eso es algo que creo que nunca debemos olvidar, pero felizmente no estamos solos, tenemos la ayuda de Dios, tenemos que pedirle que nos ayude a ser prudentes y que nuestra familia esté en una verdadera escuela de prudencia, y ser conscientes de la responsabilidad que tenemos con nuestras manos, al ser padres.
Bueno nos vamos Erica, no se olviden seguirnos en Facebook y sugerirnos de qué tema les gustaría que conversemos, visita la página y revise los medios concretos que nos ayudarán a vivir mejor la prudencia. Nos vemos.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, soy Erica, y yo soy Edgardo. Bienvenidos a Familiaris. Un espacio para crecer en nuestro matrimonio, como esposos y como padres. Y como saben este mes estamos reflexionando acerca de la prudencia, y esta semana en cómo discernir nuestro actuar a la luz de la verdad.
Cómo recordamos en el audio pasado hablábamos que para vivir la prudencia, necesitamos mirar la realidad con objetividad, buscando siempre la verdad para poder juzgar lo bueno o lo malo que hay en ella, y así poder actuar después de haber discernido. ¿Y cómo saber qué esta bien y qué esta mal? En Dios encontramos esa verdad, esa palabra que nos va a llevar a vivir de acuerdo a ella. Nos damos cuenta de que la mayoría de los problemas que enfrentamos en la vida del matrimonio, siempre es por falta de prudencia, porque no sabemos callar, queremos imponer nuestras ideas, yo creo que nos dejamos llevar por emociones, como la cólera, y decimos cosas que hieren al otro.
Hay que entender también que vivimos en ritmo acelerando, como el trabajo, los hijos, las tareas diarias, los gastos, y nos encontramos también estresados, a veces estamos ansiosos, irritables, y lamentablemente, esto trae como consecuencia que seamos menos tolerante y no sepamos actuar ni responder de una forma prudente, y lamentablemente la primera víctima de todo esto por lo general es nuestro esposo, y hemos aprendido a herir al otro, sabemos qué decir para disparar la cólera del otro, sabemos, por ejemplo, que a veces nuestro silencio les afecta, y lo usamos como armas, pero qué ganamos, qué ejemplo damos a las personas que están al rededor nuestro, nuestros hijos finalmente. Yo creo que aquí la clave es reconocer que con la ayuda de Dios podemos llegar a tener un auto control y que para eso podemos dialogar con nuestra pareja, para juntos tomar decisiones pequeñas o grandes a la luz de la verdad del Señor.
Y aveces no somos conscientes, a veces decimos «Pero en qué momento no soy prudente», en qué momento crees que no eres prudente Edgardo, por ejemplo cuando corrijo las faltas de mi esposa con cólera, otra falta de prudencia es cuando uno habla sus intimidades, o te juntas con las amigas y empieza el desfile de criticas del esposo. y lo otro que debo comentar era que por ejemplo una vez que pasa la pelea, una vez que ya viene la reconciliación, que bonito es reconciliarse, te olvidas de todo, y justamente quizá es lo que no deberemos hacer, nos hablamos nuevamente, todo vuelve a la normalidad, pero nunca se pregunta uno como empezó la pelea, que debí decir, qué no debí decir. Lo que pasa es que yo creo que manejamos el problema con la misma velocidad y vehemencia de nuestro día a día.
Aquí podría citar el ejemplo de una empresa, cuando tienen un accidente se hace prácticamente una investigación, se revisa la cámara de seguridad, se entrevista a las personas, se revisa las herramientas que se utilizaron, la empresa se preocupa por finalmente preguntarse qué paso para que no se vuelva a repetir, buscan identificar el error, dónde estuvo la falta, cual fue el error que inicio todo este problema, y nosotros en el caso de pareja, que hacemos, olvidarlo, borrón y cuenta nueva, cuando ahí realmente lo que debemos hacer es sentarnos y preguntarnos qué paso, requiere mucha madurez de parte de ambos. Acordémonos también que tenemos una ventaja, que es que estamos hablando de dos personas que se aman, que se quieren, que se conocen, y que finalmente su amor es bendecido por Dios, y Él siempre derramará gracias infinitas a nuestras familias.
Bueno amigos los invitamos a conversar con su pareja, y a reconocer en que momento no vivimos la prudencia, los invitamos también a darle like a la página de Familiaris en Facebook, en donde tenemos una serie de contenido que pueden servirle mucho para sacar a delante esta empresa que es la más importante para la que trabajamos que es finalmente nuestra familia. Muchas gracias, por escucharnos.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, esto es Familiaris. Yo soy Edgardo. Yo soy Erica. Y este mes vamos a estar reflexionando acerca de la virtud de la prudencia. Una virtud de la que no se habla mucho, pero rige todos nuestros actos.
Y, ¿qué es la prudencia? más sabemos, más escuchamos de la imprudencia, pero la prudencia es la virtud que nos lleva a ver las cosas con objetividad, y juzgarlas con los ojos de Dios. ¿Es difícil ser prudente Edgardo? ¿Tú que crees? Por supuesto. Claro, más aún cuando hemos emprendido un camino de la mano de nuestro esposo, que no es nuestro clon, si no que también piensa y siente de manera diferente a nosotros. Y justamente por eso es que cuando nos enfrascamos por ejemplo en una pelea, a veces se convierte en un espiral de agravios, en donde el que tiene la última palabra, por así decirlo, gana. Bueno, el prudente es capaz de cortar esa discusión, ese que calla o dice: «Sabes qué mejor hablamos luego, cuando estemos más tranquilos» pero qué difícil es eso.
Efectivamente, por eso esta semana los invitamos a mirar la realidad con objetividad, para así tomar decisiones inteligentes, no solamente para mi vida, mi matrimonio, si no para beneficiar a mi familia, a mis amigos, y hasta mis compañeros de trabajo, porque así es la prudencia, es decidida, es activa, es emprendedora, y comprensiva. Bueno y la prudencia debemos aplicarla también en nuestros hijos, a veces ellos vienen a pedirnos un permiso, o a exponernos un punto de vista contrario al nuestro, y nosotros a veces tenemos ya listo nuestro argumento lapiatorio, para imponer nuestra opinión sin oír sus argumentos, sin ponernos en sus zapatos. Cuando el prudente oye, discierne e incluso pone su decisión en las manos de Dios, para tomar una decisión.
Además cuando somos prudentes podemos reflexionar y considerar los efectos que pueden producir nuestras palabras y acciones, esto nos hace actuar correctamente en el día a día, de esta forma cuando uno actúa con prudencia, no solo crece como persona, si no que aprende de la vida, de nuestras caídas, aprendemos a escuchar además a otras personas, consejos, a ser humildes y además que somos ejemplo para nuestros hijos, que van a aprender a vivir según lo que ven en nosotros.
Y haz hablado Erica de algo clave, dijiste «las palabras», con las palabras nosotros podemos acariciar a nuestros hijos, alentarlos a que se esfuercen para cumplir sus metas, y aprender de sus errores, o a mi esposa, por ejemplo, darle ánimos, decirle algo bonito para que se sienta bien, pero sin prudencia con las palabras puedo ofender, puedo desanimar, puedo causar enojo, puedo causar frustración. Al ser prudentes vamos a vivir con libertad, y confianza porque sabemos que tomamos buenas decisiones, acertadas. No solamente sabremos lo que debemos hacer, si no que además el cómo y cuándo hacerlo.
Y ya para ir terminando quisiera por un momento que nos pongamos al otro lado de la orilla, qué es lo que provoca la falta de prudencia, genera juicios a priori, peleas en la familia, mentiras, exacerbación, la irresponsabilidad, y si todo esto se vive en la familia y lo vive la familia de un amigo, y lo vive la familia del vecino, a final de cuenta qué estamos aportando a la sociedad, quizás estamos dando un granito de arena para engendrar problemas más graves como la desigualdad, la diferencia, los egoísmos.
Definitivamente podemos concluir que la prudencia es necesaria para criar bien a nuestros hijos, para progresar en nuestras carreras, para ser mejores personas. Bueno nos despedimos, no sin antes invitarlos a que revisen los medios concretos que los encuentran o en su correo, o también en el Facebook de Familiaris.
Muchas gracias por escucharnos esto es todo, somos Edgardo y Erica, esto es Familiaris, y los esperamos en una próxima oportunidad.
Transcripción del audio:
Hola amigos, bienvenidos a Familiaris. Yo soy Erica. Yo soy Edgardo. Y esta semana, que ya es la cuarta semana, vamos a reflexionar sobre la familia, como escuela de la fidelidad.
Recordemos que todo este mes hemos reflexionado sobre la fidelidad. Y cuando hablamos de escuela, creo que primero tenemos que vernos a nosotros mismos como los principales formadores de nuestros hijos, y pensemos un poco en la cultura que nos rodea, reflexionemos que somos lo que vemos, somos lo que leemos, lo que oímos, veamos de qué manera el mundo a veces nos propone una vida alejada de la castidad, y estas influencias del mundo de alguna forma actúa sobre nuestra forma de pensar, sobre nuestra forma de actuar, y a veces esta cultura hedonista, sensualizada, termina influyéndonos de tal forma que lo reflejamos hacia nuestros hijos, porque la idea es que ellos vean esposos que se amen, que se respeten, que se quieran para que en el futuro quieran imitar eso.
Y en la realidad es que no solo nos miran a nosotros, si no ellos tienen influencias externas que ven, series, películas, realities, por ello el cuidado que hay que tener con estos contenidos, y el recurso que también podemos tener con estos mismos contenidos para enseñarles a resaltar las cosas buenas, los actos de fidelidad y amor, y no solo juzgar o criticar lo que no nos parece, y darles un sentido crítico de las cosas que ven a diario.
Y volviendo al tema de la pareja en sí es importante también mirarnos y ver que cosas no nos hacen felices, y de que manera esas cosas que no nos hacen felices influyen en nuestro actuar, en nuestra forma de ser, ver que cosas nos frustra, de repente alguna situación laboral, algún problema con nuestros hijos, algo de nuestra misma historia personal, porque muchas veces esa sensación de impotencia nos lleva a buscar fugas que pueden ser de repente la infidelidad, como una forma de compensación ante eso que no podemos lograr. Por eso que desde chicos hay que motivar a nuestros hijos a cumplir sus compromisos, hacer las cosas bien y con esfuerzo de principio a fin, a tener tolerancia, a tener paciencia, saber escuchar y acompañar, porque esas son las cosas que cuando te haces grande, te van a hacer sentir realizado, saber que es una buena persona, saberte integro, a luchar por ser fiel a tus principios y a tus valores.
Y en un mundo en donde dicen «nada es para siempre», el matrimonio es para siempre, y se convierte en un reto pero también en una forma de vida que nos da felicidad, y si desde chicos les enseñamos a nuestros hijos a valorar ese compromiso, a ver la lucha de sus papás, por no aguantarse, por mantenerse firmes, por ver que las cosas avancen, a pesar de los problemas, que siempre van a haber, pero es un super ejemplo, incluso estadísticamente se habla de que cuando uno tiene los papás, los abuelos, los bisabuelos, que se han separado porque la muerte los separo, por ese ejemplo que tienen desde la niñez, con esa imagen de familia que tienen plasmada en el alma (en el chip), uno busca hacer eso con su familia, que sea una familia nuclear siempre.
Y bueno amigos, no se olviden que todos los días Familiaris entrega a sus correos electrónicos una serie de reflexiones y acciones concretas, que los encuentran o en su correo o también en el Facebook de Familiaris. No se olviden de realizarlas y compartirlas con sus amigos, con sus hermanos, que de hecho a todos los va a ayudar. Ahora si nos despedimos, les pedimos que recen por nosotros, desde aquí desde Familiaris y de manera particular vamos a pedir por ustedes y pos sus matrimonio, hasta la próxima.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, esto es Familiaris. Yo soy Edgardo. Yo soy Erica. Y vamos a seguir meditando en la virtud de la fidelidad. El tema de esta semana es ser fieles al compromiso que hicimos. Si estás escuchando este audio seguramente es porque quieres hacer algo para mejorar tu relación con tu pareja, para mejorar tu relación con el Señor, y seguramente Él lo valora y lo recompensará.
Sin duda la fidelidad es una de las virtudes más valiosas del ser humano, ser fiel a tus creencias, a tus ideales, a tus valores, a tus compromisos, yo creo que es lo que nos mide, quiénes somos, cómo nos vemos y cómo también nos ven los demás. Y seguramente ustedes han podido ver cómo a veces en un grupo de amigos, especialmente varones, cuando se sabe que uno ha sido infiel a su pareja, muy pocos se atreven a recriminarlo, a hacerle ver que está poniendo en peligro su matrimonio, y algunas veces esa persona es ensalzada, su actitud es tomada como algo bueno, como una proeza, y eso muestra que nuestra sociedad no ayuda muchas veces a que seamos fieles. Claro, por eso es importante que nos formemos, que leamos, que reflexionemos sobre qué cosa es lo que a mi me aleja de ser fiel, así como las empresas plantean sus planes estratégicos para asegurar su rentabilidad, en nuestro matrimonio también debemos plantear esas estrategias, para mejorar como personas, como esposos, crecer mutuamente, y así asegurar nuestra felicidad en el matrimonio.
Preguntarnos de repente, hace cuanto tiempo no nos vamos de retiro, hace cuanto tiempo no hacemos nuestras renovaciones de las promesas matrimoniales, ese tipo de momentos en donde podemos mirar en perspectiva nuestro matrimonio, ver hacia donde va. Tener en cuenta que es un proyecto conjunto, el matrimonio es algo que hemos asumido dos, y por ende los dos tenemos que ver qué cosas hacemos, qué acciones tomamos para crecer, para mantenernos unidos y para caminar finalmente al mismo paso en este camino. Y es un camino que a veces cuando vemos esposos viejitos que duran muchos años nos imaginamos que es un camino larguísimo, pero en el fondo es un camino de día a día. El Papa Francisco es un discurso de unos novios, decía que el casado, además de rezar por el Pan Nuestro de cada día, debían pedir por el amor de cada día, porque justamente es lo principal que necesitamos entre los esposos, cada día, amarnos de manera fiel.
Por eso cuando pidamos a Dios, no solo pidamos por nuestra salud, por nuestros hijos y nuestra familia, sino porque nos acompañe en el camino del matrimonio, que no siempre es fácil. Y aprovechar para pedirle a San José que nos conceda de la virtud de la castidad. Se habla mucho de la castidad entre los jóvenes, pero de repente muy poco sobre la castidad conyugal, que es vivir un amor puro, sin egoísmo, un amor verdadero, y quizá sea concreto no solamente en la fidelidad, mi cónyuge, sino también viviendo la pureza dentro de nuestras relaciones sexuales, no tratando a nuestra pareja como un objeto de placer. Vivir la castidad es vivir un amor puro, un amor verdadero.
Y para ser fieles al compromiso que hicimos, que es el tema de esta semana, los invitamos a revisar los compromisos que nos envían diariamente y ver los medios concretos. hay varias ideas que se pueden aplicar el día a día. Y de repente compartirlo con nuestro esposo, con nuestra esposa, de repente solamente una persona está siguiendo Familiaris, y sería interesante no solamente leerlos para crecer uno mismo, sino compartirlo con el otro. Y difundirlo con sus amigos, para que también puedan crecer en el amor.
Bueno amigos, muchas gracias por escucharnos, somos Edgardo y Erica, esto es Familiaris, y los esperamos en una próxima oportunidad.

Transcripción del audio:
Hola amigos, bienvenidos a Familiaris. Yo soy Erica. Yo soy Edgardo. Y esta semana vamos a reflexionar sobre el amor conyugal. Que es total, fiel y exclusivo. Así es, vamos a continuar con la virtud de la fidelidad y reflexionar sobre el amor conyugal.
Y hoy yo quería empezar comentando acerca de la gracia especial que uno recibe en el momento del Sacramento del Matrimonio. Es una gracias especial que el Señor nos da, nos regala para ir reflexionando nuestro amor a lo largo de toda nuestra vida conyugal, y que nos permite amar como Cristo nos ama a nosotros. Pero también debemos cooperar con la gracia, es decir, hay que trabajar y poner nuestra parte para ser felices en nuestro matrimonio, y proponernos a amar cada día con actos concretos, palpables, que son los que alimentan el amor en la pareja. Actos concretos que a veces son bien fáciles, pero son bien fáciles de olvidar. A veces nos olvidamos, por ejemplo, de celebrar nuestro aniversario de bodas, nos olvidamos pasar tiempo junto con nuestra pareja, ya sin nuestros hijos, decirnos lo que sentimos, lo que soñamos, incluso de decir lo que nos da miedo.
Y otra cosa es que tenemos que aprender a mirar las cosas buenas, porque a veces solamente nos quejamos por todo, yo pienso que si rescatamos lo bueno, y si aprendemos a ver las virtudes del otro, la vida va a ser más plena, nos sentimos mucho más felices, y al estar felices los dos, la infidelidad va a ser un peligro que no nos va a acechar. Y esto de ver lo bueno del otro al final de cuentas es un trabajo, requiere trabajo, y es así, nada de lo que tenemos nos ha venido gratis. Pensemos de repente en cosas materiales que hemos podido conseguir, o actitudes personales, nada de eso se ha conseguido sin esfuerzo, de la misma forma la fidelidad no es algo que venga solo, pero creo que es un esfuerzo diario, cuando respetamos la voluntad de nuestra pareja, cuando la valoramos, cuando cumplimos lo que le prometemos, ahí también estamos siendo fieles en lo pequeño.
Pongamos empeño también es nuestra vida íntima, sin duda es una ocasión especial para la pareja, de alimentar el amor y que debe ser cuidado, planificado para evitar las rutinas, que sea algo especial, de agregarle ese toque de complicidad, salir un anoche, escaparse una noche, es algo que de verdad va a traer muchas cosas buenas. Yo creo que a pesar de los años, uno tiene que buscar la manera de seguir disfrutando el tiempo con su pareja.
Y finalmente recordar que ante un mundo que nos dice que es imposible ser fiel, mucha gente dice que está en nuestra naturaleza ser infieles, decirles que por supuesto que puede ser difícil, porque sin Dios todo es cuesta arriba, sin Dios, todo es mucho más difícil. Afortunadamente contamos con la gracia que el Señor nos da y que la encontramos en los sacramentos, en la celebración de la Eucaristía, en la comunión, en la confesión.
Y bueno, nos vamos Erica, nos vamos, pero no se olviden de conversar sobre estos temas, y mirar las acciones concretar de esta semana para mejorar mi vida y mi matrimonio. Y no olvidarnos que el esposo, la esposa que Dios puso a nuestro lado, son el regalo que nos mandó el Señor, tenemos que cuidarlo, valorarlo, y sobretodo hacerla o hacerlo feliz. – Hasta la próxima.

Transcripción del audio:
Que tal amigos, esto es Familiaris. Yo soy Edgardo. Yo soy Erica.
Y el día de hoy vamos a hablar sobre una virtud más del matrimonio: la fidelidad.
Antes de empezar queremos decirles que Erica y yo tenemos 19 años de casados, no somos psicólogos, no somos terapeutas, solamente tenemos ganas de compartir un poco de experiencias que espero que les sean de provecho.
Bueno, para empezar tenemos que saber que la fidelidad es una virtud que nos toca atesorar, más aún en estos tiempos, donde toda esta tecnología que nos ha invadido, todas estas redes sociales provocan que la infidelidad sea más accesible, y ya sin necesariamente el contacto físico.
A mí me gusta comparar el matrimonio con una fiesta, ¿qué cosa hay en una fiesta Erica? –Hay música, hay alegría.. –hay baile, hay comida… y yo creo que algo así es lo que uno tiene que vivir en su vida de pareja, y en su familia también, se podría extender eso hacia los hijos, el vivir una fiesta, algo tan bonito que no quisieras que nunca termine; con esas ganas uno debería de regresar del trabajo, uno debería de alimentar su relación, con esas ganas de vivir esa fiesta que no termine nunca. –Y a mí me gusta una frase que dice “ser fiel en lo pequeño asegura ser fiel en lo grande” a veces uno piensa todo a largo plazo, cuando en las cosas cotidianas, en los detalles, es justamente donde uno puede hacer aportes importantes en el matrimonio. –Y evitar la rutina, invertir en detalles, enamorarla a la esposa como al comienzo, con detalles como: salir, regalarle una flor, un dulce, este tipo de cosas que hacen que la relación mejore, que luego la comunicación sea buena, que haya un buen ánimo entre las parejas.
Uno tiene que ser consciente de que el matrimonio es una tarea, que uno tiene que diariamente buscar, cómo la haces crecer, cómo ayudas, cómo la mejoras.
–Queremos ser felices y estar satisfechos con nuestra pareja. Si no estamos felices, si no estamos satisfechos, hay el peligro de comenzar a mirar a fuera de nuestra pareja. Y para eso hay que identificar situaciones, personas, para lo cual a la vez hay que ser incluso radical, no exponerse. –Tenemos que valorar el compromiso que tenemos con nuestra pareja y además apostar por eso, de nada sirve caer en un juego que nos traiga una falsa alegría, porque yo creo que nadie puede ser feliz, sabiendo que está haciendo daño al otro. –Algo que quizás no se considera una infidelidad en sí misma, pero te puede llevar a ello es: hablar con alguien fuera de tu matrimonio sobre los problemas que ocurren dentro del él. Te pones a hablar de lo que pasa con tu esposo, con tu esposa, con alguien más, y así estás negando a ti mismo y a tu esposo la oportunidad de trabajar en el problema que tienen. –Además también es una indiscreción. El matrimonio es algo de dos, se soluciona entre los dos, o te vas a una terapia de parejas, o ves la manera que gente de buena fe te ayude, porque lamentablemente no siempre las amistades tienen las respuestas más certeras.
Para finalizar, la felicidad de mi pareja va a ser al final de cuentas mi felicidad, es la misión, es el compromiso que asumí de llevar a la otra persona al Señor, de asegurarme de que todas sus necesidades estén cubiertas, pero sobre todo que su felicidad sea plena, obviamente nada de eso se puede sin la ayuda de Dios; el amor que sentimos entre los esposos es un amor que viene de Él, que nos lo inspira el Espíritu Santo, y que tiene necesariamente nutrir del amor de Él.
Así que eso es todo por hoy, espero que nos vuelvas a escuchar. Somos Edgardo y Erica, –y no olviden de reflexionar de estos temas, de conversarlos y miren las acciones concretas de esta semana apara mejorar mi vida y mi matrimonio. –Adiós.

